1/25/2010
Un nuevo fármaco, el aptámero ARC 1905, permite detener la muerte celular en la retina.
Comienza un ensayo en fase I.
El aptámero ARC 1905, con alta afinidad para bloquear la proteína final de la cascada
de la vía del complemento, permite detener la muerte celular en la retina. Un ensayo en
fase I, en el que participan seis centros y para el que se han reclutado 50 pacientes,
pretende probar su eficacia en la variante atrófica o seca de la degeneración macular
asociada a la edad (DMAE).
El Instituto de la Mácula y de la Retina de Barcelona es el centro español que colabora
en este ensayo. Como recuerda su director, Jordi Monés, el aptámero ARC 1905 es un
oligonucleótido, "una proteína compleja que tiene una altísima afinidad para
determinadas moléculas diana. Este aptámero está diseñado específicamente para
bloquear el factor 5 del complemento".
"En la DMAE se han descrito varios polimorfismos alterados -muchos en la cascada del
complemento- por lo que, al bloquear la molécula c5 al final de la cascada, los
productos finales inflamatorios c5a y los complejos de ataque de membrana (c5, c6, c7,
c8 y c9) desaparecen, pero preservamos c3 para mantener el efecto antiinfeccioso. En
este caso, al bloquear c5 al nivel intraocular, la cantidad que pasa a nivel sistémico es
muy pequeña y posiblemente el riesgo de infección es mínimo, sobre todo porque
preservamos c3".
Primera fase
Este abordaje novedoso se ha comenzado a probar en fase I conjuntamente con
antiangiogénicos en DMAE exudativa en Estados Unidos y Europa. El trabajo en
marcha arrancó el pasado mes de septiembre, tras recibir autorización de la FDA y del
Ministerio de Sanidad y Política Social. Tal y como señala Monés, "hacer ensayos en fase I es muy difícil. El
reclutamiento está yendo muy bien: se preveían 50 pacientes en los diferentes centros de todo el mundo en un año y lo cerraremos en tres meses".
Como explica el investigador, la DMAE seca es una enfermedad rápida para el paciente, porque puede perder la visión en meses pero, a efectos de un estudio, es muy lenta, "porque no es como la enfermedad húmeda, en la que de una semana a otra puedes tener un gran volumen de fluido y hemorragias. Aquí tenemos una mancha de aceite que crece a 1-2 milímetros cuadrados al año, lo que es muchísimo. Pero para detectar cambios es muy lenta. Por lo tanto, el estudio tiene como mínimo un año de duración".
Dosis
El paciente recibe en este plazo de tiempo cinco inyecciones del aptámero anticomplemento. El objetivo es
comprobar si hay un enlentecimiento en la expansión de la atrofia con técnicas de diagnóstico muy sofisticadas,
como la autofluorescencia. "Estudiaremos también los cambios ultraestructurales del OCT de alta resolución,
viendo a nivel celular el estado de la capa de fotorreceptores. Otras pruebas incluyen electrofisiología, visión y
velocidad de lectura. Como no sabemos dónde podremos ver un resultado, lo estamos estudiando todo. La idea es que, en un año, el ojo tratado ha desarrollado la enfermedad más despacio que el ojo no tratado".
El mecanismo antiinflamatorio del aptámero es específico para la enfermedad del complemento, por lo que la
utilidad del fármaco en otras enfermedades oculares se limita a aquéllas derivadas que tengan la citada
enfermedad. Según subraya Monés, "en otras enfermedades inflamatorias posiblemente funcionan mejor los
corticoides".
En la actualidad también se trabaja en el desarrollo de polímeros de liberación lenta que se van degradando para intentar tener un efecto más mantenido, sin necesidad de inyectar repetidamente, con el objetivo de evitar efectos secundarios como cataratas y glaucoma.
La aparición de los antiangiogénicos ranibizumab y bevacizumab en 2005 revolucionó el tratamiento de la DMAE húmeda, ya que se consigue detener la enfermedad en tres de cada cuatro casos y mejorar en uno de cada tres.
Como reconoce Monés, "el problema es que los estudios con estos fármacos se realizaron con inyecciones
mensuales, lo que es complicado de llevar a la práctica por temas logísticos y de riesgo. Se han intentado realizar diseños de estudios a demanda, pero nos hemos dado cuenta de que los resultados nunca alcanzan los de los tratamientos mensuales porque vamos por detrás de la enfermedad. Ahora intentamos ir por delante con un régimen en el que el tratamiento es a demanda".
Mantenimiento
Pero si la enfermedad permanece calmada, hacemos tratamientos de mantenimiento porque hemos visto que, si
dejamos de tratar, la enfermedad volverá un día u otro".
En este campo, Monés destaca que se le ha perdido el miedo a la DMAE húmeda y se ha producido un cierto relajamiento, por lo que es imprescindible "más que nunca la detección precoz y, sobre todo, en el seguimiento, porque cada paciente tiene una frecuencia diferente: debe buscarse el régimen de cada uno de ellos para evitar
recurrencias". A juicio de Monés, la DMAE seca es una de de las grandes asignaturas pendientes de la
oftalmología. "Es más compleja que lo que aparenta, porque los pacientes pueden tener buena agudeza visual pero muy mala función visual, lo que les genera mucha frustración. Además, este hecho provoca que los oftamólogos y las familias de los pacientes hayamos minusvalorado su importancia y su impacto".